domingo, enero 17, 2010

Los falsos positivos en Soacha...

Este año nuevo empieza con muchas noticias tremendas. Tenemos allí no más el catastrófico terremoto en Haití, las amenazas de muerte a los fiscales encargados de indagar las criminales chuzadas del DAS, la tracendental decisión por medio de la cual se le puede dar un giro a la investigación de la masacre de magistrados y empleados del Palacio de Justicia durante la dusosa retoma del Ejército, el progresivo exterminio de los indígenas colombianos, y el polémico y lambón concepto del Procurador General a favor de la reelección del Presidente Uribe.

Pero la tapa de todo este panorama (amén de los escándalos de corrupción de sobornos o ligados a prebendas estatales a favor de ricos, como los del programa Agro Ingreso Seguro del Ministerio de Agricultura, por dar un ejemplo), es la libertad por vencimiento de términos de los soldados de bajo rango relacionados con los falsos positivos en Soacha, que minimiza el loable logro de las pocas sentencias que se están profiriendo sobre estos asuntos en otros lugares del país.

En cuanto a los falsos positivos, la reacción del gobierno es más bien pobre: destituyen a oficiales que son mandos medios, como si esto fuera suficiente ante estos crímenes de lesa humanidad y se abstienen de ayudar a las familias de las víctimas, quienes han solicitado audiencias ante el mismo Presidente de la República con el fin de comunicarle su situación y las amenazas de muerte que tienen en contra. Recordemos que hace poco el Gobierno modificó el proyecto de ley de víctimas del conflicto, desconociendo como tales a aquellos que sufran toruras, amenazas o asesinatos por parte de miembros del Estado, condicionandolo a la existencia de una sentencia judicial en firme.

Por ello publico el siguiente documental a través del cual el periodista colombiano Felipe Zuleta Lleras demuestra como, a pesar de las evidencias, mas de 1.000 asesinatos de jóvenes inocentes cometidos por parte del Estado quedan impunes frente a la mirada de una sociedad a la cual ya nada le aterra.

La pobreza, un crímen que se paga con la muerte - Parte 1.



La pobreza, un crímen que se paga con la muerte - Parte 2.



El documental termina con estos párrafos:

El 30 de diciembre, faltando un día para acabar el año 2009 y mientras los colombianos concentraban su atención en celebrar las fiestas de fin de año, un Juez de la República, amparado por la figura de vencimiento de términos, comenzó a liberar a los militares de bajo rango que habían sido arrestados por el asesinato de los jóvenes de Soacha.

El 15 de enero de 2010 terminó la producción de este documental. Hasta el momento Idalí, la Paisa y el resto de las madres de Soacha no habían recibido un solo peso como compensación económica por el asesinato de sus hijos.

El 16 de octubre de 2009, fecha en que Colombia recordó el primer año de las ejecuciones de inocentes por parte del Estado, varios medios de comunicación denunciaron que algunas de las mamás de Soacha habían sido amenazadas de muerte, una de ellas fue arrastrada por el cabello desde una moto sin placas, a otra le llegó un aviso fúnebre y a otra le dejaron un cinturón militar con púas colgado de la puerta del ranchito donde vive.

Hoy en Colombia hay 1.778 mamás en la misma situación que las madres de Soacha, esto quiere decir que hay reportados 1.778 casos de ejecuciones a muchachos inocentes por parte del Estado.
Solo para actualizar el documental, valga decir que la gente de Contravía menciona que según fuentes de la Fiscalía General, el número de víctimas por homicidio agravado en las ejecuciones extrajudiciales, asciende a 2.221 víctimas y hay 3.170 personas vinculadas a estas investigaciones.

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Piden convocar Consejo de Política Criminal para acabar con excarcelaciones de falsos positivos.

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