miércoles, octubre 22, 2008

A propósito de los paros nacionales, viene el del ICBF

La cantidad de paros que se han desencadenado después del paro de los trabajadores de justicia, tan criticado por el gobierno nacional y los familiares de las personas privadas de la libertad, tiene explicación en el modelo económico vigente, promovido y asentado primero por el gobierno dizque liberal del Presidente Gaviria ("¡Bienvenidos al futuro!") en el que el agro salió tremendamente arrollado por la competencia extranjera, ante la súbdita apertura de las fronteras y el paso de un modelo proteccionista y paternalista a uno de libre competencia.
La promulgación de las reformas laborales tan aplaudidas por el sector empresarial y el alto gobierno, presentadas ante el Congreso de la República por el entonces senador Uribe, en las cuales la hora laboral se extendió hasta las 10 de la noche (eliminando tácitamente el pago de extras automáticamente), entre otras bellezas, llevó al trabajador colombiano a perder el valor real de su dinero mientras tenía que trabajar y trabajar cada vez más duro por sueldos cada vez más pequeños.
El proverbial látigo de la esclavitud fue cambiado por la constante amenaza de despido inmediato aprovechando el periodo de tres meses de prueba en el cual el empleador puede cambiar su nómina sin mayores afectaciones ni cargas prestacionales para su bolsillo, y la crisis galopante de finales del periodo del Presidente Samper y el inicio del gobierno del Presidente Pastrana llevó a la gente a aferrarse al primer empleo indigno y opresivo que encontrara con tal de tener algo que llevar a la casa.
El modelito propuesto por el entonces senador fue aplicado con la liquidación de la Caja Agraria, momento en el cual los sindicatos, desprestigiados por ser identificados como los culpables de la quiebra de muchas empresas estatales insostenibles por la corrupción, perdieron la poca maniobra que les quedaba. El certero golpe al fuerte sindicato de la entidad financiera estatal fue un claro aviso de lo que se avecinaba contra del movimiento sindical, y como por arte magia los sindicatos desaparecieron de las empresas uno a uno. Claro, a excepción de algunos como el de Ecopetrol, o el Fecode...
Parte del desencanto popular con los sindicatos es que, en efecto, los líderes de los mismos muchas veces abusaron del fuero especial de sus investiduras -cosa inédita en el país, no hay que mirar más allá del Congreso XD- y pretendían trabajar con el mínimo esfuerzo posible mientras devengaban aún más. Los paros de los maestros, por otro lado, siempre se han considerado tan ajenos a la realidad del país, que son mal vistos, cuando las causas que estos defienden son asertivas, tal vez les falta socializar mejor sus objetivos de cara a la sociedad.
El experimento monstruoso realizado con los trabajadores de la extinta Caja Agraria y que sobrevivieron la transición de un fin de semana al Banco Agrario (por no estar afectados por el peligroso virus del sindicato) rindió sus frutos: tuvo empleados esclavizados desde las 7am hasta las 9 y a veces (muchas veces) 11 pm de lunes a viernes, sin contar los sábados utilizados para adelantar. El tremendo recorte de personal (una persona asumió en menos de seis meses el trabajo de tres), la falta de implementación de sistemas, el maltrato constante de parte de la sede nacional y las regionales sobre las zonales, las sucursales y las oficinas, sin hablar de la amenaza de despido latente y no explícita en el aire, logró lo que muchos pensaron era imposible con la Caja Agraria: el nuevo banco dejó de reportar pérdidas, sus ganancias aumentaron y los trabajadores trabajaron más por menos sueldo (mucho menos)... experimento tan exitoso que se multiplicó a otras entidades del Estado, con base en balances que no reflejan la cantidad de hogares destruídos por la ausencia de los padres, madres y esposos del Banco Agrario, valientemente aferrados a sueldos miserables y una apariencia de estabilidad laboral en tiempos críticos.
La valiente demostración del sindicato de trabajadores de la justicia tiene eco ahora en las manifestaciones de la Registraduría y los coteros del Valle, apenas los primeros colectivos que se hartaron del modelito de producción que anula al trabajador como persona y lo vuelve una mera extensión del escritorio, bajo la implacable presión de las metas por cumplir, la falta de talento humano y de recursos para cumplir su misión.
Les dejo esta declaración del Sindicato de Trabajadores del ICBF:
SINDICATO DE EMPLEADOS DEL INSTITUTO COLOMBIANO DE BIENESTAR FAMILIAR “SINBIENESTAR”
JUNTA DIRECTIVA NACIONAL
Personería Jurídica No 1476 de septiembre 18 de 1970
Afiliado a la “C.U.T.”
Nit. 860.502.158-1

23 DE OCTUBRE DE 2008.
MANIFESTEMOS NUESTRA INCONFORMIDAD!

Los trabajadores del I.C.B.F tenemos razones de sobra para unirnos a la jornada de Paro Nacional a realizarse el próximo 23 de octubre, al lado de los numerosos sectores laboriosos cuyas reclamaciones resaltan por su justeza.

En la historia de nuestra Institución jamás habíamos soportado una sobrecarga laboral tan inhumana resultante de la escasez de personal, del vencimiento de los contratos de los profesionales y del personal de apoyo, sin que se hubiese previsto su vinculación a la planta de empleos, entre otras tantas causas.

El acoso laboral más implacable es el método que la actual dirección promueve para garantizar nuestra cuota de trabajo, en medio de un exasperante maltrato y la carencia de los elementos indispensables para la realización de las labores.

El favoritismo clientelista condena a la mayoría de los servidores públicos a incrementos salariales que devora la inflación en los primeros meses del año, con lo que se agrava la pérdida de nuestro poder adquisitivo, mientras establece salarios desbordantes a los amigos y recomendados de la dirección. Como para mostrarnos una mueca burlona la Dirección del I.C.B.F destina cifras desproporcionadas para sus giras en helicóptero mientras algunos servidores públicos deben desplazarse sin el reconocimiento de sus viáticos. Como telón de fondo de todas nuestras vicisitudes y adversidades cuya enumeración es infinita, aparece el desmedro del crédito institucional y el decaimiento de los programas inherentes al I.C.B.F. por la indiferencia de la administración.

Por ello la participación nuestra en la jornada del 23 de octubre reviste características especiales, no solo por ligarnos con los reclamos de los corteros de la caña en pos de estabilidad, salarios y seguridad social y tender nuestra mano amiga a los anhelos de los indígenas por la tenencia de sus tierras ancestrales, sino porque si no alzamos nuestra voz de protesta, la dirección del ICBF continuará vulnerando nuestros derechos, menospreciando las necesidades de la infancia y desvertebrando la institución.

Exigimos soluciones al pliego de solicitudes.

Exigimos reajuste salarial, estabilidad laboral, ampliación de planta y vinculación de contratistas

PARO NACIONAL EN EL ICBF, 12 DE NOVIEMBRE.

JUNTA DIRECTIVA NACIONAL SINBIENESTAR.

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