martes, julio 22, 2008

Ha muerto KALIMÁN

Quienes tenemos el "chasís" de la década de los setenta del siglo pasado, podemos recordar con mucha nostalgia a nuestros héroes de las historietas, publicadas de manera religiosa en la tienda de la esquina... que en mi caso, resultaba ser la Papelería Don Simón, ubicada justo al lado del Teatro El Estero.

Allí teníamos una oferta bastante amplia: las historietas de Disney, con las aventuras del Pato Donald, Tribilín (al que ahora no traducen y llaman por su anglosajón nombre Goofy), Tío Rico McPato, los tres sobrinitos de Donald: Hugo, Paco y Luis; Glad ConSuerte, la Pata Deisy, Ciro Sintornillos el genial inventor, la malvada bruja Amelia; el Ratón Mickey, su perro Pluto y su novia Minnie, amén de su rival Pedro el Malo o Pete el Negro... En fin. Estaban las aventuras de Águila Solitaria, Santo El Enmascarado de Plata (novelas gráficas con fotos), Orión el Atlante, único sobreviviente de la Atlántida, las aventuras jocosas del noble negrito Memín Pinguín, la historia de la independencia haitiana en Raíces, y el inmortal Condorito.

Como no sufríamos la maldición de la TV las 24 horas primero por que la señal era muy mala, por que tener televisor en ese entonces era un lujo y la luz la ponían desde las 4 pm hasta las 8 pm, entonces uno apreciaba hartísimo las historietas o cómics...
Claro, el héroe de todos era el inmortal, imbatible, repilo y muy sabio KALIMÁN, que a pesar de su herencia hindú (Kalimán quiere decir hombre de la secta de Kali, una diosa hindú), su paso por el Tíbet, su entrenamiento nueva era en gipto, su dominio mental y su hercúlea fuerza, sus ojos verdes y su apariencia anglosajona, realmente era fruto de creativos mexicanos y durante muchos años fue un éxito editorial de la ya mítica Editora Cinco.

Sus frases inmortales como "serenidad, Solín, serenidad y paciencia", o "quien domina la mente lo domina todo", marcaron la niñez y la adolescencia de muchos de nosotros. ¡Quién no esperaba con ansias cada quince días para ir a la papelería a ver si ya había llegado el último número de la saga del Kalimán - el hombre increíble, que en las mejores tradiciones siempre terminaba un capítulo con las preguntas "¿Vencerá en esta ocasión Kalimán la terrible amenaza de...?" y frases por el estilo del mejor pulp ficcion, que alargaban el suspenso mientras llegaba el nuevo número...

Y muchos chicos de la época comparábamos la colección de historietas, siendo objeto de la admiración aquel que tuviera los números más completos... Claro que hasta hace muy poco tuve la oportunidad de ver los primeros números de Kalimán en formato grande, y me decepcionaron un poco, ya que al principio dibujaban al personaje más bien delgado, con la ropa no tan ajustada, como luego nos acostumbraríamos a conocerlo.

Pero el personaje alcanzó dimensiones míticas cuando lo encontré por las noches en Toledar... La empleada del servicio tenía por costumbre escuchar radionovelas por la noche, y allí se podían seguir las increíbles aventuras de Kalimán, luchando contra peligrosos adversarios, defendiendo indefensas mujeres, guiando a su incansable e inseparable amigo Solín, venciendo mostruos salidos de las más horrendas pesadillas, salvando al mundo de las fauces insaciables de los enemigos de la humanidad.

Kalimán para muchos de nosotros cobró vida de esta manera . Pero ahora, se nos fue Kalimán. Como si no fuera poco la pérdida de popularidad del personaje a mediados de los ochentas, y su muerte editorial a finales de esa década, los medios de comunicación registraron hace unos días la muerte de Gaspar Ospina, la voz colombiana de Kalimán. O sea, de Kalimán. Porque Kalimán, antes que superhéroe de comic o de cine, fue una voz. Un superhéroe de radio.

Así registraron el evento en Popular de Lujo, fanzine producto del colectivo cultural bogotano con el mismo nombre:

Nosotros no podemos hacer otra cosa que hacer eco del deceso de un grande. Quienes hayan tenido la oportunidad de escuchar las radionovelas que transmitía Todelar en los año 60, 70 y 80, sabrán que estamos hablando de obras maestras de la acción y el suspenso. Gracias a la generosidad de Jhon Willy Castro, un gran fanático de Kalimán, recientemente pudimos escuchar muchas de sus aventuras y algunos extractos llegaron incluso a figurar en la exposición Me gustas mucho tú. Kalimán, superhombre de ascendencia hindú, padre mexicano, rasgos anglosajones y acento indeterminable, es un indestronable de la nostalgia colectiva colombiana.

Llora México, llora Colombia, llora Solín, se regodean los villanos. El último descendiente de la dinastía Kali ha dado su postrero aliento.

Y encontré esta anécdota en el artículo de El Tiempo que recoje esta noticia:
(...) su programa bandera duró 25 años al aire, siempre con los libretos que enviaba desde México Víctor Fox, creador de los textos para las diferentes versiones en todo el continente. Palacio recuerda que sólo una vez no llegaron los libretos y Ospina, junto con el encargado de la consola Ernesto Reyes Vanegas, se inventó a la carrera un episodio en el que Kalimán llegaba al aeropuerto El Dorado. Grave error: una multitud de fanáticos del programa invadió el terminal aéreo y generó un caos para conocer en persona al superhéroe.
Adiós, Kalimán. Que los dioses te sean propicios en el otro mundo.

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