martes, febrero 05, 2008

Depresión: enemigo silencioso

Para mí constituyó una desagradable sorpresa descubrir que estaba siendo atrapado por las garras de la depresión desde más o menos mediados de octubre de 2007. No es nada agradable para uno de hombre saber que está pasando por un periodo así, sobre todo si se han tenido antecedentes de episodios similares muy dolorosos, y muy prolongados en el tiempo.

Pero gracias a que pedí ayuda profesional y a mi Dios, angustiado al no saber qué hacer, pude empezar a identificar las raíces del problema. Durante este proceso, nada fácil y muy doloroso, de autoconocerse y empezar a superar conductas y hábitos disfuncionales y erróneos, encontré este artículo entre la literatura especializada que me pasaron, el cual encontré muy claro en su lenguaje y muy provechoso para mi situación.

Espero sirva de ayuda a otros que, como yo, están luchando contra este silencioso cancer que nos carcome por dentro, que nos hace sentir una muerte lenta y dolorosa sin realmente morir, y que durante las crisis nerviosas -episodios- que ocurren en el mismo, pueden incluso desembocar en el suicidio. Este es el artículo:

Para la mayoría de los hombres la depresión es un estado en el cual se está vulnerable, indefenso y por ende es castrante; no hablemos ahora de que uno pueda honestamente aceptar que la padece. Por eso siempre escogemos permanecer en silencio, en vez de recurrir y pedir ayuda profesional o acudir en busca de refugio a nuestra red de apoyo familiar o social.

Para terminar de complicar las cosas, cuando un hombre se siente en bajonazo (down), trata por todos los medios de ocultárselo a la persona más allegada a él, generalmente a su pareja. El Dr. Aaron Rochlen, profesor asociado de psicología de la Universidad de Texas, nos explica que un hombre oculta desesperadamente su condición por “temor a que al descubrir a su pareja su punto débil, entonces lo abandonen”.

En todo caso, hay señales de peligro que pueden avisarle a los demás cuándo un hombre está en estado depresivo, esto también es válido para nosotros cuando sentimos ese torbellino inexplicable de sentimientos encontrados y no acertamos a identificar el problema.

Hay indicios de somatización física. Sentimos que de repente el apetito empieza a bajar, y experimentamos problemas para dormir, hasta llegar al insomnio. En algunos episodios depresivos se siente incluso malestar físico general, náuseas y diarrea. Generalmente los hombres excusamos este bajón ante nosotros mismos y los demás aduciendo que estamos muy estresados por que tenemos muchas preocupaciones en el trabajo, explica la psicóloga Yvonne Thomas de Los Ángeles.

Este es el inicio de una complicada estrategia de evasión, que al final no es tan compleja: traduce el temor del hombre por perder el control sobre sus emociones… cuando de hecho eso ya está sucediendo. Aunque a veces se pueden identificar otros síntomas de la depresión clásica como llanto espontáneo, apatía, ensimismamiento, irritabilidad, poco deseo sexual o desesperación, no es tan común que así sea. Generalmente los hombres ocultamos ese estado mediante un cambio de comportamiento cada vez más inclinado hacia la agresividad, la indiferencia o el tomar riesgos estúpidos e innecesarios, añade la psicóloga Thomas. Prueba de ello es que de pronto el hombre “deje de pagar sus cuentas, evita situaciones de intimidad con su pareja, busca sexo constantemente, beba más de la cuenta o busque drogas; cuando él no actuaba de esa manera”.

Como todo este comportamiento agresivo, indiferente y retraído se expresa generalmente en contra de la pareja, como un mecanismo defensivo, es ella quien al observar este cambio de comportamiento lo puede interpretar correctamente como un desesperado grito de auxilio. Es mejor proceder con mucha precaución, sin mencionar en ningún momento la palabra depresión, ya que la mayoría de los hombres perciben este estado como debilidad. "Hay que ofrecer la ayuda, diciendole al hombre que se le nota estresado", sugiere el doctor Aaron Rochlen.

Lo mejor es no desesperarse, si eres la pareja de un hombre atravesando un periodo depresivo. Según los expertos, la mayoría de los hombres mejoramos con terapia, medicamentos o una combinación de ambas cosas.

Autor: Theresa O’Rourke
Tomado de la publicación: Medical Journey 2006
Traducido y adaptado: Talleres Jadani

Este es el versículo que recomiendo para este tipo de situaciones.

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