jueves, diciembre 27, 2007

Bienvenida la doncella Nueva Era y el rejuvenecido Neopaganismo Ilustrado

Hace unos días leí sobre los llamados "Niños Índigo", exótica pseudohipótesis para explicar lo "distintos" y "despiertos" del comportamiento de los niños de ahora, revelación hecha por el benévolo extraterrestre Kryon... Claro, en esta hipótesis no tiene cabida considerar la mayor influencia de los medios de comunicación, el mayor acceso a la información y la revolución tecnológica gigante que estimula desde temprana edad a nuestros nenes, quienes a diferencia de nosotros, tienen oportunidades mayores de acceder a estas ventajas... y explica el por qué nuestros nenes son taaan "inteligentes", comparados con las anteriores generaciones.

(Y sí, las palabras entre comillas y escritas en cursivas tienen implícito un tono sarcástico, jejejeje).

Estas ideas me evocan otros temas variopintos y exóticos -también- que, arropados con un lenguaje y estilo pseudocientíficos, pretenden vender ideas de lo más extravagantes, como esta descabellada idea de los "Niños Índigo". Los niños índigo son seres altamente "evolucionados" -y meten la palabrita, extraída del zoopositivismo social de Darwin, lo que dá una idea de credibilidad: lo hacían también los nazis al hablar de sí mismos como la Raza Pura-, y se distinguen por que son altamente inteligentes, muy sensibles (pueden escuchar los latidos de su corazón, o sentir -mejor deberían decir "percibir"- las malas vibraciones y energías de otras personas), tienen poderes suprahumanos, y ¡ah!, su aura es de color azul... ¿Aura? ¿Azul? Y si, de esta tierna característica proviene el mote de índigos, gracias a las investigaciones realizadas por la ocultista norteamericana Nancy Ann Tappe.

¿Cómo saber si tienes un Niño Índigo? ¡Fácil! Por que todos los niños nacidos después del año 1969, que es el "inicio" de la Era de Acuario o Nueva Era, lo son. Curioso argumento, teniendo en cuenta que los astrónomos están de acuerdo en que nuestro sol por su movimiento de traslación a través de la galaxia entrará en la "casa" de Acuario, o sea en la era de Acuario, más o menos en el siglo XXVII. También podemos determinar si nuestro niño o niña es índigo, mediante la canalización contenidas en las "revelaciones" tipo médium que en 1989 recibió el ingeniero Lee Carroll, provenientes del extraterrestre Kryon. Hay un inconveniente: No todos los Niños Índigos evidencian sus extraordinarias facultades. Los niños que no tienen las características de los índigo deben su condición a que no fueron tratados con respeto y cariño durante la gestación por parte de sus padres, por lo que su "obstruída" inteligencia emocional se manifiesta en comportamientos violentos en su vida diaria. ¡Ah, chalada terrible, morbosa y peligrosa!

El Dr. Carl Sagan ilustraba mediante un simpático ejemplo a las personas que hacen apología de estas ideas. En su ejemplo, un tipo invita a un escéptico con el objeto de mostrarle que los dragones sí son reales. A continuación se sucede un ciclo sin fin de situaciones, cuya dinámica es más o menos así: El "creyente" de los dragones lleva al "escéptico" al sótano de su casa, abre ceremoniosamente la puerta y le anuncia sonriente a su amigo:

-¡Aquí lo tienes! Este es un dragón.

El amigo, estupefacto, abre bien los ojos, mira alrededor y, ¡oh, sorpresa! No hay tal dragón a la vista.

-Amigo, le dice, aquí no hay nada -, mientras abre sus manos señalando el recinto cerrado.

-Ah, claro... -, dice su amigo, que no ha perdido su sonrisa, y quien a renglón seguido explica - es que se trata de un dragón invisible.

¡Y tan fresco se queda con su sonrisa!

Como el escéptico sugiere esparcir en el suelo un poco de harina, con el fin de que se puedan ver impresas las huellas en el suelo del dragón invisible, el otro replica:

-Claro que se puede, pero el problema es que este dragón vuela.

... lo que explicaría no que el dragón no existe, sino que no se podría probar su existencia mediante ese método... y, claro, ya lo habrán imaginado, ante cada método de prueba que el escéptico proponga para poder corroborar la existencia del dragón (ahora invisible y volador), el creyente propondrá siempre una alternativa, una respuesta irrebatible, que estará encaminda a demostrar la no validéz de la prueba propuesta, pero que nunca pone en tela de juicio la existencia del dragón, la cual se debe dar por cierta per se.

Es lo mismo en esta propuesta delirante y casi racista de los Niños Índigo. ¿Tu nene sueña con ángeles? ¡Por supuesto! ¿No ves que es un Niño Índigo, y percibe seres de mayor evolución espiritual? ¿Tu nene puede ver a su abuelito muerto hace tres o cuatro años? ¡Claro, es un Niño Índigo! Y un etcétera a continuación tan largo, que el espacio de este blog no alcanzaría para escribirlo.

Estas "originales" ideas, primas del neopaganismo, y hermanas bastardas del movimiento Nueva Era, se encuentran viviendo un renacimiento vigoroso enmarcadas en un mundo tecnológico, donde la sola idea de que sobrevivan y evolucionen tales falacias, mitos y leyendas, es absurda. ¡La superstición sobrevive, a pesar de las románticas ideas del s. XVIII y XIX, donde se vislumbraba una humanidad libre de semejantes ataduras del error y la fantasía! Esta preocupante tendencia actual era analizada sobria y magistralmente por el Dr. Carl Sagan, en su libro "El mundo y sus demonios" (de este libro parafraseé la anécdota del creyente en dragones con el escéptico). Creo que lo no advirtieron los entusiastas de la ciencia y la tecnología de los siglos precedentes, era el vacío espiritual preocupante que se cierne sobre el cada vez más solitario ser humano, rodeado de mucha información, entretenimiento, avances tecnológicos y gente pero íngrimo, el cual llena tal vacío con la primera opción que se le cruce en el camino.

No me detendré mucho en el fenómeno del neopaganismo, del cual ya inserté el hipervínculo para todo aquel que desee profundizar en ese concepto. Quiero referirme a la Nueva Era, esa extraña pseudorreligión que se promociona y vende en cada esquina y que se utiliza como etiqueta de una amalgama absurda de conceptos e ideas provenientes de sistemas mitológicos y religiosos opuestos entre sí, tales como la reencarnación egipcia, el nirvana y el samsara hindúes, las llamas y el fuego espiritual del zoroastrismo persa, los fantasmas del folclor anglosajón, los duendes, las hadas, los gnomos y los elementales del folclor francogermano y druida, la Atlántida del imaginario heleno, las regresiones de la pseudociencia del psicoanálisis, el ying y el yang, el taoísmo y el sintoísmo de China y Japón, los cristales (1 y 2) y la numerología de la antigua Babilonia, los Maestros Ascendidos y los médiums del esoterismo occidental; y un largo etcétera de soporíferas pseudofilosofías, pseudorreligiones y pseudociencias, que en últimas enturbian la razón y encandenan el conocimiento bajo pesadas cadenas neopaganas, resucitando antiguas creencias y fábulas absurdas, propias de la mitología y el folclor. Y hablo de esta manera, por que hace tiempo fuí entusiasta miembro de un grupito de estos, llamado "Amatista" (por el cuarzo, como creen que los cuarzos tienen propiedades metafìsicas...), basado en las extravagancias de la famosa médium, parapsicóloga, ocultista y embaucadora venezolana Conny Méndez.

Me llama la atención que sobre este renacimiento había advertido Jesús hace aproximadamente 2.000 años (Mateo 24:-23-24 y Marcos 13:22). Del mismo modo, esta advertencia está incluída en las dos célebres cartas del notable apóstol Pablo dirigidas al joven ministro Timoteo, en la cual le recomienda mantenerse firme en lo que cree, sin prestar oídos a "cuentos de viejas y de niños" que "desviarán a la gente de la verdad" que es Cristo Jesús.

No sé qué es más delirante: creer en OVNIS, ser adepto de Nueva Era, o tomar en serio esto de los Niños Índigo...



Otros vínculos interesantes:

La falacia de los Niños Índigo:
Portal Dimensional: Una nueva raza está surgiendo
Monografías: Los Niños Índigo

Los Niños Cristal, la nueva generación:

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