martes, abril 10, 2007

El TLC con USA: ¿The american dream al modo chibchombiano?

Hace poco tuve entre mis manos un pequeño librito llamado "Las 9 Mentiras del Gobierno Colombiano sobre el TLC", publicado por la Red Colombiana de Acción frente al Libre Comercio y el ALCA RECALCA el cual leí con curiosidad. Bueno, vale: no sólo soy liberal por vocación política, lo que me sitúa en la centro izquierda y en oposición al duro gobierno derechista que tenemos en el país, sino que además, me opongo firmemente al TLC que el Gobierno negoció con USA, en medio de un tirante clima de rechazo público proveniente incluso de algunos componentes de cuadro y muchos miembros de base de los partidos pro-gobiernistas o uribistas.

¿Por qué me opongo? Al parecer, y después de que arriba declaré mi afinidad al Partido Liberal que, junto con el Polo, constituyen la oposición al Gobierno, mi rechazo al TLC reviste más disciplina de partido o una actitud lógica por mi militancia política. Pero no. No es eso. Debo aclarar primero que soy Liberal hijo de padre Conservador, y que mi madre es Liberal. De ambos escuché los planteamientos, visiones e ideas de ambos partidos -hasta hace poco los únicos que conformaban el mapa político bipartidista de mi Nación-, y cuando llegué a la Universidad Externado, voluntariamente escogí el Partido Liberal como afín a mis propias ideas políticas. Creo que Colombia sería sustancialmente mejor -no más rica, ya que necesariamente ser ricos no implica una buena calidad de vida, si no me cree, pregúntele a Suiza, donde sus ciudadanos se matan por físico aburrimiento-, si realmente tuviéramos una cultura de solidaridad y justicia social que permeara todos los niveles; es decir, que la abstracción legal de ser un Estado de Derecho fuera vívida y nítida en el día a día de nuestros millones de compatriotas. Y es esa justicia social, gestión social y reivindicación de los débiles frente a los poderosos, lo que hasta hace dos décadas distinguía claramente al Partido Liberal del Partido Conservador. Pero con el Frente Nacional las distancias y posturas ideológicas y políticas del país se diluyeron en las blandas mieles de la repartición burocrática y en la excusa de una paz partidista que pacificara al país, cosa que realmente no sucedió... mientras hordas de hambrientos seudopolíticos oportunistas tomaron al asalto el erario en beneficio de sus economías personales y familiares. Pero eso es harina de otro costal.

Por otro lado, después de ver, vivir y sentir las nefastas consecuencias de la apertura económica que alegremente el gobierno encabezado por el Dr. Gaviria (actual Director Único del Partido Liberal) promovió, y que llevó a la ruina al agro, me siento inclinado a considerar que nuestro país no tiene ni un mercado interno fuerte, ni una completa y moderna infraestructura vial, que el desempleo se desbordaría más, a pesar de que se encuentra “contenido” con pañitos de agua tibia por parte de los gobiernos de los últimos quince años –la mayoría de conservadores, neoliberales y derechistas- que han acuñado términos tan pragmáticos como “subempleo” para cuantificar las cifras de aquellos que han resuelto dedicarse a las ventas callejeras y que subsisten con sus familias con ingresos iguales o inferiores al mínimo legal vigente en este año (equivalente a US$200.14, calculado como el mínimo ingreso de subsistencia para una persona), de este modo este Gobierno puede presentar cifras satisfactorias en la lucha contra el desempleo… aunque la cruda realidad diga lo contrario. Para resumir, ya que los hechos son muchos, Colombia no se encuentra en condiciones de competir de igual a igual con el monstruo supersubsidiado de USA. Punto.

Es por esto que a partir de ahora, y durante más post, verán en este blog publicadas una a una las Nueve Falacias que el Gobierno pretende meterle por el gaznate al pueblo colombiano, disfrazándolo de la panacea económica, cuando realmente los crudos costos sociales serán peores que los de los años precedentes. Recibí permiso escrito de los autores del librito mencionado cuando les consulté si podía publicar el contenido en mi blog, y recibí respuesta satisfactoria. En mi próximo post podrán ver una breve reseña del librito, por si alguien desea adquirirlo, e invito a todos los interesados a ver los candentes debates que en el Congreso ya se adelantan en pugna por la aprobación o no del TLC.

No quería terminar sin antes transcribir este pequeño fragmento del artículo “El TPI contra crímenes de lesa humanidad en Sudán: DARFUR BAJO AMPARO INTERNACIONAL”, publicado en el periódico quincenal Tiempos del Mundo, de su edición correspondiente al 15 de marzo de 2007, por Isaac Bigio, analista internacional:

“El conflicto de Darfur no es el único de la región del Sahel, la zona que está entre la región del Sahara y las junglas africanas. Esta zona ha sido azotada por sequías y desertificación, las mismas que son causadas por el calentamiento y la polución global, y también por un agotamiento del suelo a raíz del giro de economías agrarias de subsistencia para cultivar granos de exportación.”

Y según la receta mágica del TLC, nuestros países se volverán exportadores de materia prima -¿A alguien también le suena esa palabrita, enmarcada en el colonialismo del s. XVIII?-, implementando grandes extensiones de tierra de monocultivos que rompen el equilibrio ecológico… claro que eso no importa, mientras nos enriquezcamos, ¿Cierto?

Creo que a modo de ilustración, esta caricatura de Carlín ilustra –valga el retruécano- la manera en que USA negoció el tratado con Perú, del mismo modo que lo hizo con Colombia -¡Oh, sublime sorpresa!-… ¡Y mediante el cual conseguimos las mismas preferencias que ya teníamos por ser aliados en la guerra con el narcotráfico con Gringolandia! Pero que hable la imagen.



NOTA. A propósito… ¿Alguien ha visto el horror con el que los ecologistas ven realizado su sueño de la obtención de combustibles bioalternativos, los cuales dizque contaminan menos? ¡Si, claro! Es menor la emisión de gases contaminantes durante la marcha del motor, pero ¡qué tala tan berraca –perdónenme la expresión- de bosques para poder cultivar maíz, trigo y palma africana, de donde se obtienen los biocombustibles, y que carestía de alimentos básicos derivados de los dos primeros, debido a que su alta demanda ha producido aumentos en los precios internacionales, gracias a los intermediarios y especuladores que se enriquecen a base del hambre de los más débiles y pobres! ¿Quién fue el estúpido que dijo que el mercado se regula a sí mismo, produciendo beneficios para el consumidor, por el aumento en la oferta y la reducción de costos finales y toda esa charla absurda? –es una pregunta retórica… valga la aclaración.

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