jueves, diciembre 14, 2006

Insulto Presidencial

Sucumbí a la tentación. Realmente me quería referir a el INDULTO PRESIDENCIAL que el gobierno quiere promulgar a favor de los paramilitares que se hayan desmovilizado y acogido al proceso contemplado dentro del marco de la Ley de Justicia y Paz, lo cual, en cifras escuetas, representa a más del 95% de los confesos paramilitares desmovilizados en los últimos tres años.

Esta noticia de pronto no tendría mayor trascendencia, de no ser que el proceso en sí ha sido tan polémico y lleno de contradicciones desde su mismo planteamiento, que semejante anuncio del gobierno en este momento no solo se percibe como un signo de debilidad, sino también como un mensaje contradictorio, después de semejante despliegue de fuerza implicado en el traslado de los principales comandantes de las Autodefensas, al trasladarlos de la finca-recreo, perdón, finca-cárcel de La Ceja a la prisión de máxima seguridad de Itaguí... muy cercana a la célebre Catedral, que albergó al principio de los 90's a Pablo Escobar.

Y es que después de que los paramilitares han venido denunciando incumplimientos por parte del gobierno de los acuerdos hechos en las mesas de trabajo que culminó en la desmovilización de más de 30.000 miembros de las Autodefensas, sobre todo durante el encendido debate de la Ley de Justicia, Paz y Reparación -el cual estuvo sazonado con mutuas recriminaciones entre los congresistas de ser colaboradores de los paramilitares-, después de la reelección de Uribe parecían superados estos bochornos incidentes. No obstante, actualmente han empezado a salir a la luz pública las tenebrosas revelaciones que señalan la profundidad de las relaciones de altos ministros, funcionarios públicos, personal del círculo cercano al Presidente y miembros de la Fuerza Pública con comandantes del paramilitarismo, relaciones que van desde la manipulación de votos en amplias zonas del país a favor de gamonales y caciques "uribistas", pasando por abiertos desfalcos al presupuesto de salud y educación para financiar las fuerzas "paras", el vergonzoso papel de testaferrato desde entidades oficiales para que los bienes devueltos por los paras fuera restituído a favor de estos finalmente, pasando por encima de la supuesta "restitución" debida a las víctimas de este grupo ilegal, hasta el papel de sicariato ejercido por miembros de la fuerza pública para acabar con objetivos militares de los paras.

Ante semejante avalancha de acontecimientos, con varios gobernadores, alcaldes y congresistas tras las rejas, fugados o en medio de inicio de indagatoria por la Fiscalía, el Presidente -mediático él como siempre- ha intentando bajar el tono de la crisis con sus consabidas salidas de tono, desde la excusa de "ese fenómeno no es de ahora" hasta la manida excusa de "me lo referenciaron como persona honorable", al ser inquirido por los medios de comunicación sobre sus relaciones de cercanía con los políticos que le apoyaron en la reelección y que ahora están envueltos en el llamado para-escándalo.

Ante la manga ancha del gobierno con respecto a los paras, la semana pasada Uribe ordenó el traslado de los comandantes de las AUC de la finca de La Ceja a la cárcel de máxima seguridad de Itaguí, en medio de un gigantesco operativo de seguridad. Parecía que por fin el gobierno iba a tener mano dura con esta gente. Pero el contraataque paramilitar, desde denunciar la falta de cumplimiento del gobierno de acuerdos concretados con las AUC -de los cuales nadie tiene oficial conocimiento, o al menos eso se deduce de las declaraciones de los paras-, hasta negarse a ingerir alimentos por sospechar que podrían estar envenados y, finalmente, amenzar con empezar a contar "toda la verdad", empezó a tener huellas en el gobierno.

Inicialmente se había dicho que el Presidente había sido alertado de un posible intento de fuga de los comandantes, algo absurdo, ya que ahora se está desarrollando una guerra por el control del negocio del narcotráfico que ellos dejaron por su desmovilización, y con tantos enemigos que tienen, están más seguros en Itaguí o en La Ceja. Luego, el DAS -órgano de seguridad dependiente de la Presidencia- anunció que no tenía conocimiento de tal plan. Y así, sucesivamente, el gobierno se contradijo a sí mismo, hasta el punto que el Presidente del Partido Conservador -integrante de la coalición uribista en el Congreso- comentó públicamente que "el país no estaba preparado para conocer la verdad"... ¿cuál verdad?

Por último el Comisionado de Paz, en una de las absurdas salidas de los funcionarios de este gobierno, achacó la culpa de la lentitud del proceso de Jusiticia y Verdad a la Fiscalía, quienes en acto de negligencia no quieren recibir los 2.900 testimonios simultáneos de paras que estan deseosos de colaborar, urgente tarea debido a que para Enero y Febrero del próximo año empieza el vencimiento de términos (!¡¡!). Esta situación había sido prevista en los álgidos debates en le Congreso, cuando el mismo Fiscal General de la Nación advirtió que al proyecto le hacía falta la previsión de un plazo de tiempo prudencial para poder llevar a cabo las indagatorias, en base a las declaraciones de los paramilitares que se acogieran voluntariamente a la Ley de Justicia y Paz; máximo cuando no sólo la cantidad de información a recibir iba a exigir ingentes esfuerzos por parte del ente investigador, sino también procurando respetar los derechos básicos de los implicados y de quienes en desarrollo de estas investigaciones sean vinculados a las mismas, como es obvio y necesario en un Estado Social de Derecho como el nuestro... Bueno, de pronto en el país de mentiritas en el que vive el extraño régimen del gobierno esto no exista, de algún modo, ¡qué mentalidad tan retorcida, señores! Al parecer la orden silenciosa del Ejecutivo a la Fiscalía es algo así como Recibamos pues todas esas declaraciones, y como toca cumplir límites de tiempo para cada etapa, pues -y para no lesionar derechos fundamentales- simplemente prescribamos los procesos!!!

Pero el anuncio del gobierno de este indulto es la tapa de la conchudez, al parecer lo importante no es que el país sepa la verdad y se reparen las víctimas que realmente no existen (ya que los paras como movimiento ilegal no existe tampoco, por que se desmovilizaron, luego si los paras ya no existen (y hasta son mal llamados paramilitares, según el Presidente), entonces no puede haber víctimas, según la diabólica lógica oficial), sino poder integrar a los paras a la sociedad por que, a fin de cuentas, se trata de gente de bien que le tocó hechar plomo para defenderse de las guerrillas de izquierda...

Para terminar, por que este tema me indigna, les dejo con una caricatura del genial Vladdo publicadas en la revista Semana en su edición 1283 de Diciembre de 2006, a propósito de todo este asunto. En esta vemos a un indígena de los que en estos días en el sur de Colombia han estado protestando por que han perdido tierras de su territorio ancestral a manos de terratenientes codiciosos, y cuando los pobres salen a protestar mediante la ocupación pacífica de estas tierras, son desalojados a punta de bolillo, balas de plástico, gases lacrimógenos y policía anti-motines por las autoriades, quienes en justicia, defienden a las gentes de bien (los pobres terratenientes) de esa chusma, de esa gleba atrevida (los indígenas, por si no fuí muy claro). Sin comentarios.

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