viernes, julio 28, 2006

Leyendas Urbanas

Hacía días no había podido postear, las muchas ocupaciones me lo habían impedido... pero aquí tengo algo, encontré navegando al azar unas leyendas urbanas que recopila la revista Semana, lo invitan a uno a publicar las que sepa para armar una especie de biblioteca de fenomenología chibchombiana. Creo que con tan rimbombante título, merece la pena leer las que tiene e incluso, por qué no, colaborar con una que otra de la propia colección... el link es este:
y esta es mi leyenda urbana, la cual, como todos sabemos, ocurrió en Yopal:
Bueno, esta leyenda urbana sé que no es nada nueva en la mitología colombiana, pero uno se estremece cuando sabe que ocurrió muy cerca de la propia casa... ¡brrrr!
Se dice que durante la época de máximo apogeo del dinero proveniente de las regalías, por allá en el año 1998, en Yopal la rumba había absorbido prácticamente a todos los jovencitos de la época, el dinero corría raudo de los bolsillos de los trabajadores petroleros y alcanzaba para cubrir los gastos de mucho gotera en esos días... pero un día caluroso de agosto -debería escribir mejor una noche calurosa de agosto-, el diablo decidió en persona venir a visitar la ciudad y, de paso, echar algunos pasos de baile con las peladas del lugar. Esto me lo contaron testigos vivenciales, quienes disfrutaban de una noche de rumba al piso en La Reina del Cusiana, discoteca cuyo creciente éxito le había permitido a sus dueños alquilar un local en plena zona rosa de la ciudad . Resulta que a eso de las 11 de la noche, un tipo "rebuenísimo", como dicen las niñas, entró al lugar y atrajo instantáneamente las miradas de los presentes, ya que vestía totalmente de blanco y nadie antes lo había visto por el sitio.
Bueno, el tipo se sienta en la barra -lo cual no es muy usual en Yopal-, pide un par de chelas, recorre con la mirada la penumbra animada de la discoteca y sus ojos se encuentran con los de una catira espectacular, que estaba que lo escudriñaba atentamente desde que el "repapi" había entrado.
El tipo se acerca a la mesa, le "sonríe deslumbradoramente" a las niñas allí sentadas ("¡carajos dientes tan lindos y blancos!"), e invita a la monita a bailar. Claro, la niña con mucho la más buenona de la noche, sale disimulando el hambre, bailan dos, tres, cuatro pistas ("Uy, niñas, ¡que tipo para bailar taaaaan rico!"), el man les gasta media de ron y vuelve al ataque, saca a la monita a bailar otra vez y cuando la pelada cree que se la vá a rumbiar, el tipo dice la acostumbrada frase "no me mire los pies"... y claro, ella baja la mirada, para descubrir que el "hembro" que se levantó ¡tiene patas de chivo! (¿Es que ellas nunca nunca han oído de estas historias?).
Lo siguiente que pasa es confuso. Algunos dicen que se oyó una risa aterradora, que la luz súbditamente se fué en el chuzo y que la gente, en estampida, presa de un pánico inexplicable, trató de salir de La Reina del Cusiana. Otros dicen que la música se apagó de repente, que se oyó el grito de terror de la monita en la pista de baile y que se pudo oler un fuerte olor a tigre mojado en el lugar, luego que se fué la luz y todo el mundo pensó ¡El Mandingas! y quiso salir rápidamente del sitio. Lo cierto es que sí, si se fué la luz en ese momento -muy usual en Yopal-, sí, la gente se asustó de repente y salió de La Reina lo más rápido que pudo, que nadie vió entrar ni salir al tipo de marras del sitio y que las amigas de la catira la sacaron alzada, por que había perdido el sentido y la llevaron al Hospital, ya que la niña empenzó a convulsionar horriblemente y a vomitar, lo que asustó a los presentes. En el Hospital permaneció varios días, le quedó una marca parecida a una pezuña hendida en la espalda, producto de una quemada, y La Reina del Cusiana se arruinó antes de que pasara un mes, ya que el cuento corrió veloz por toda la ciudad y nadie se atrevió a ir al sitio. Dicen que la niña del cuento es ahora drogadicta, que lee el futuro de las personas mirandolas y que se convirtió en una brruja muy poderosa y que atiende en algún lugar en las afueras de Yopal, otros dicen que no, que se fué a estudiar a Bogotá y que se volvió una borracha y una bandi y que la familia por verguenza no la volvió a traer a Yopal.
Pero el caso no paró ahí, se dice que el Diablo visitó otros sitios en Yopal, aunque todo el mundo evitó siquiera charlarle y que luego lo vieron en otros rumbeaderos en Aguazul, Tauramena y Villavicencio, aunque en Villao en dos ocasiones, en Capachos y en otro rumbeadero pasó algo parecido a lo que les relato.
En todo caso, se desató después de eso una cacería de brujas y empezaron a pulular grupos de charlatanes y satánicos basura en la ciudad, hubo grupos de "limpieza social" que ultimaron a los muchachitos que vistieran de negro y que incluso sorprendieron a varios grupos de estos profanando tumbas o sacrificando bebés en las afueras de Yopal. Luego dicen que un grupo de satánicos, alrededor de cuatro personajes todos vestidos de negro, fueron días antes a La Calera, un negocio cuya popularidad estaba aumentando en la ciudad como sitio in de rumba, ubicado a tres kilómetros en la vía El Morro, y arribaron al rumbeadero a eso de las ocho de la noche. Los empleados del negocio los atendieron, venían en una toyota 4x4, los tipos procedieron a atarlos y lo que parecía un asalto se transformó en un rito satánico espantoso, ya que con sal hicieron un pentagrama en la pista de baile y degollaron a los dos meseros, el cajero y al Dj, para luego salir huyendo de tan espeluznante e improvisado altar negro...

Como resultado de esto, nadie se atrevió a salir a la calle a rumbiar por mucho tiempo, y casi todos los rumbeaderos quebraron, hasta ahora se abren nuevamente sitios buenos -todos en las afueras de Yopal- y la gente está saliendo asiduamente a rumbear, aunque nunca sea como antes.
No sé, esto me lo contaron a mí, y sé que una de las personas que me lo contó es sobrino de un primo de uno de los meseros que asesinaron, además, una compañera de estudio de una de las amigas de la monita atacada por el Diablo me comentó en detalle lo que aquí les comparto... y aunque pasó hace ya muchos años, todavía se recuerda con terror la visita del Mandigas... ¡Ojalá no la vuelva a repetir dentro de muchos muchos años!

2 comentarios:

Serkka Okkar dijo...

jejeje, bastante curiosa la historia, la habia escuchado por ahi pero sin tanto detalle, ya hasta me habia olvidado.

Pues es que yo solo creo en mi, nada de deidades ni similares, creo que los humanos debemos a aprender a vivir sin tantas restricciones m*** de la iglesia

JULIAN CORREDOR dijo...

Mal hecho lo de las leyendas urbanas nunca pasarán de ser eso, leyendas, el problema está en cuando la irrealidad se cruza en nuestro plano existencial, y ahi es cuando podriamos estar expuestos a morir a manos de Pie grande corriendo por la ciudad empeloto y con gripa aviar!